Exhortaciones a la
damisela moderna
Caminando lado a lado tu imagen se confunde
Entre ebrios pestilentes e inmundicia caminante
Orgullosa, avergonzada, trajinada y elegante
En la cálida desgracia tu alma más y más se funde
Tus bellezas por dios dadas alimentan tu desdicha
Tu delicia es tu condena y el deseo es tu injusticia
Tu radiante piel canela hasta al más cristiano envicia
Tú la más perfecta musa comparada a esa alma picha
En tacones y ligueros sin más ropas represivas
Te asomas a la puerta del castillo de tus sueños
Que resguarda tus pesares, donde otros son tus dueños
Donde caballeros llegan con sus suplicas lascivas
Tu amada que mereces mas el cielo que la tierra
O que aquel infierno ardiente y maldito en el que vives
Con tu cuerpo que rechaza las morales mas proclives
A esa falsa hipocresía, que a nosotros más se aferra.
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